Nuestros trabajos de TERROR; Clientes que NO PAGAN y JEFES tóxicos
El especial de Halloween: cada una llega disfrazada de su peor pesadilla laboral.
Ver en YouTubeEl resumen
El sexto capítulo de QUÉ FOMO! es el episodio de Halloween y arranca dos veces, porque la primera se equivocan de número. Cada una llega disfrazada de su peor pesadilla laboral: una oficinista con bigote, una mezcla rara de bufón y payaso —que a Lili, con su miedo a los payasos, le acelera el corazón— y una vampira de última hora. El tema son los trabajos de terror y lo que sale es una catarsis completa.
Gaby cuenta que estudió Derecho pero le tenía terror a ejercer, y que en su primer y único trabajo, en una agencia de publicidad, pasó de manejar 4 cuentas a 11 con el mismo sueldo. Emy recuerda el influencer marketing —entregas que no llegan, pagos a 90 días y un influencer que le gritó por teléfono sin que el pago estuviera vencido— y al cliente más tacaño: 17 contenidos por 200 dólares, referencias hechas con ChatGPT y la exigencia de devolver el último pago. Después vienen la clienta que intentó funar a Gaby en unos comentarios y terminó funada, y el despido más frío de Emy: un día ya no podía entrar a Slack.
Lili cierra con tres historias: el evento de un cliente cercano que terminó en insultos y en devolver el dinero para quedar en paz, la marca que no pagaba 500 dólares hasta que ella publicó los chats y una oficina de recursos humanos donde la dejaron afuera por llegar tarde. Al final llegan los consejos para freelancers: acuerdos por escrito, cobrar lo justo, no tomárselo personal y, sobre todo, ir a terapia.
“No regalen su trabajo.”
Los capítulos
Toca cualquier marca de tiempo y el episodio arranca justo ahí.
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Un sexto episodio que arranca dos veces
La bienvenida sale con el número equivocado y la repiten, pero piden que se quede: son reales. Una hermana les dijo que verlas se siente como estar en una conversación entre amigas, y la mesa lo confirma mientras se ríen de sus caras después de 40 minutos de espera.
- 2:15
Un apuntador, disfraces y un bufón que asusta a Lili
Una de ellas lleva un apuntador en el oído y avisa que por eso a veces se queda en blanco. Es época de Halloween y vienen disfrazadas: una vampira de última hora, bigotes por FOMO y un disfraz entre bufón y payaso que a Lili, que les tiene miedo a los payasos, le pone el corazón a mil. El tema del día: los trabajos de terror.
- 7:50
La oficinista con bigote y los profesores del colegio
Gaby viene vestida de su trabajo de terror: oficinista. El bigote les recuerda a cierto tipo de profesor de colegio y salen historias de maestros que se pasaban de la raya, entre ellas un profesor de música al que una de ellas le gritaba que no la tocara.
- 11:11
Gaby, abogada que no ejerce
Gaby estudió Derecho, pero le tenía terror a ejercer: nunca hizo prácticas. Como siempre le gustaron las redes, se fue a la publicidad, y su primer y único trabajo fue en una agencia que desde fuera le parecía increíble. Ahí había coincidido alguna vez con Emy en una campaña.
- 14:12
De cuatro a once cuentas con el mismo sueldo
Entró como freelancer, pero tenía que ir a la agencia todos los días. Cuando renunció otra content manager le pasaron sus cuentas mientras contrataban a alguien, que nunca llegó: pasó de cuatro a casi once, con el mismo pago. Renunció de un día para otro, su jefa quería que trabajara hasta el final y se despidió sin un gracias. Lili, que trabajó en recursos humanos, explica por qué sin contrato puede irse cuando quiera.
- 16:14
La cuenta del hotel y una salida al pilates
La gota que derramó el vaso fue la cuenta de un hotel famoso cuyo equipo de marketing Gaby no soporta, aunque el hotel le sigue gustando. Coinciden en que muchas agencias de Guayaquil explotan, y Gaby cuenta que al irse se hizo coach de pilates y de rebounding. Una clienta de ese hotel le presumía sus 25.000 seguidores en TikTok sin saber que ella también era creadora.
- 20:16
Emy y el influencer marketing
Emy le guarda cariño a la agencia donde aprendió casi todo, pero el área de influencer marketing fue lo peor: influencers que se comprometen a entregar un video en dos semanas y no avisan cuando se atrasan, y una marca que pagaba a 90 días. Un influencer le reventó el teléfono y le gritó sin que el pago estuviera vencido; ella terminó llorando.
- 24:06
17 contenidos por 200 dólares
La peor experiencia de Emy fue freelanceando para un emprendimiento de galletas que la buscó sí o sí. Por unos 200 dólares les diseñaba, grababa, editaba y escribía los captions de todo el mes, y encima le pidieron un rebranding a precio de huevo.
- 25:45
Devuélvenos el último pago
Le faltaban dos videos y avisó con cordialidad que no seguiría otro mes. La respuesta: que no grabara nada más y les devolviera el último pago. En la mesa sacan la cuenta de cuánto costaba cada contenido, y Emy cuenta que le mandaban referencias hechas con ChatGPT y que hasta le quisieron cobrar las galletas de la producción. No devolvió nada.
- 29:37
No regalen su trabajo
Detrás de cámaras hablaron de cuánto cobra cada una y el mensaje es claro: no regalen su trabajo, suban los precios y que la gente aprenda a pagar lo que valen las cosas. Emy explica la presión de que te recomienden y no querer quedar mal con quien lo hizo.
- 31:05
Gaby y la tienda que quería su cara
Una tienda de artículos para estudiantes de medicina contrató a Gaby para hacer videos y luego le pidió que saliera ella en cámara, aunque ya tenía una modelo. Gaby se negó, le ofrecieron seguir cuando se puso seria y ella prefirió devolver el 50% que ya le habían transferido y dejarlo ahí.
- 32:48
La funa que se volteó
Meses después, en un video de Lore te cuenta sobre otro tema, esa clienta comentó que no trabajaran con Gaby porque era incumplida. Gaby le dedicó un TikTok con las capturas, el video se viralizó y la funada terminó siendo la otra, que le mandó más de 200 mensajes y la amenazó con abogados. Gaby al final borró el video para no darle más atención.
- 37:40
Emy, primer filtro de visas
A los veintipocos, Emy aplicó por su universidad a un puesto de marketing en un despacho de abogados de Estados Unidos. Nunca hizo marketing: después de unas clases de paz interior la pusieron a entrevistar, en inglés y casi sin entrenamiento, a quienes aplicaban a visas corporativas. Era el primer filtro y le pagaban como pasante.
- 40:33
El despido más frío: sin acceso a Slack
Pidió un sueldo decente y le dijeron que lo iban a revisar. Al día siguiente la dejaron trabajar toda la jornada y, después de la última entrevista, ya no pudo entrar a Slack ni al correo compartido. Pensó que era un error y escribió para avisar; la respuesta fue un correo seco prescindiendo de sus servicios.
- 43:24
Lili y el evento de un cliente cercano
Lo corporativo le da miedo a Lili. Su primera historia es la de un evento para alguien que le recomendó un cliente y al que, por cercanía, no le subió el precio. Reconoce que es nueva en los eventos, aunque organizarlos le encanta desde que vio a su hermana preparar su quinceañera y empezó a armar cumpleaños temáticos.
- 45:01
Moodboards, influencers y una organizadora pulpo
Dejó claro que el moodboard es referencia y no copia, y que se pagaba 50% antes. Terminó haciendo flores y de todo, aunque la organizadora solo supervisa. A los clientes les molestó que no fueran todas las influencers invitadas, que sin pago no están obligadas a ir. Al día siguiente la insultaron y ella decidió devolver el dinero del evento por su tranquilidad, aunque había puesto movilización y horas.
- 50:25
500 dólares y los chats en historias
Otra marca aprobó todo el contenido y no pagaba 500 dólares. Después de dos meses de mensajes, Lili abrió en Instagram un segmento para desenmascarar estafadores y publicó los chats. La dueña la amenazó con demandarla y le pagó; Lili le recordó que ella misma tenía varios procesos en curso y la bloqueó.
- 53:38
Recursos humanos, multas y la puerta cerrada
Hay que elegir las batallas. Lili trabajó en recursos humanos en una oficina —nóminas, trámites y multas por llegar tarde— con un jefe al que no soportaba. Un día la dejaron afuera por llegar tarde, como en el colegio, y decidió que nadie más iba a controlar su tiempo: renunció y se hizo freelance.
- 55:57
Nunca le ha faltado trabajo, pero cobró mal
Desde entonces nunca le ha faltado trabajo, aunque antes vendía sus videos a cinco dólares. Habla del reconocimiento económico, de asumir sus errores y de cómo se le dice a alguien que falló. Y deja un mensaje para un cliente que todavía no le paga.
- 58:14
Consejos para freelancers
Hagan un documento de acuerdos con lo que se entrega, en qué fechas, cuánto se cobra y cómo se paga; sean claros, sean buena gente, pero no se dejen ver la cara. Trabajen en lo que les gusta, váyanse de donde no estén cómodas, no se tomen las cosas personales, cuiden lo que hablan en la oficina y no se metan con gente del trabajo.
- 1:02:29
Vayan a terapia y el cierre
Pueden no tener una vida de Harvard, pero tienen experiencias que a alguien más joven le pueden servir. El último consejo: vayan a terapia. Las tres salen más livianas, lo llaman catarsis y despiden el episodio entre risas y bromas sobre el número del capítulo.
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